A veces, cuando todo parece terminar, en realidad está comenzando algo nuevo.
Así nació Sion. En medio de una historia rota, de planes que ya no hacían sentido y de una espera que parecía eterna. Pero fue justo en esa pausa, cuando Dios entró y comenzó a escribir una historia diferente.
Sion no nació cuando firmamos la promesa de compraventa, ni siquiera cuando nos entregaron las llaves. Sion nació en un momento mucho más profundo… cuando todo parecía estar perdido.
En abril del 2021, como esposos y emprendedores, decidimos comprar una casa en Pucón. En ese entonces, era un proyecto más, pensado para arriendo turístico. Teníamos visión comercial, ideas claras y entusiasmo por invertir. Pero a medida que los meses pasaban, no solo avanzaba la compra… también se deterioraba nuestra relación.
Lo que comenzó como una compra en unidad terminó convirtiéndose en un punto de quiebre. Para ese entonces, ya no había esperanza, y la separación parecía inevitable. La casa, que en un principio representaba un proyecto juntos, se transformó en un símbolo de ruptura, un espacio al que asociábamos más con el cierre de una etapa que con un nuevo emprendimiento.
La entrega estaba fijada para julio de 2023, sin embargo, se atrasó casi siete meses. Lo que en su momento sentimos como un problema de gestión, terminó siendo, sin duda, uno de los mayores actos de gracia que hemos vivido. Fue en esa larga espera, aún bajo el mismo techo, que Dios empezó a intervenir. No de forma abrupta, sino tierna, paciente, constante. Comenzó a obrar en lo profundo de nuestros corazones, de manera individual primero, y después como matrimonio.
Durante ese tiempo, fuimos testigos de algo que nunca antes habíamos vivido: paz en medio de la tormenta. Gozo que no entendíamos. Mansedumbre que nos abrazaba. Y sobre todo, esperanza. Personalmente, yo ya estaba cansada de intentar, pero fue Dios quien comenzó a quitar las barreras que había construido por años, no para rendirme, sino para rendirme a Él. Fue ahí, en medio del proceso, que comenzó nuestra restauración como pareja, y con ello, también nació un nuevo propósito para esa casa… el lugar donde todo volvió a comenzar.
Si quieres conocer más a fondo lo que vivimos como matrimonio y cómo Dios restauró desde el dolor nuestra historia, puedes leerlo en este otro blog: La trampa del silencio.
Cuando por fin nos entregaron la propiedad, ya no pensábamos en negocios, tampoco en turismo. Sentíamos que el Señor nos había dado algo más valioso que un bien material: nos había regalado un altar, un espacio consagrado, una casa que ya no sería usada para separarnos, sino un canal para unir, sanar, restaurar… un lugar apartado para que Su presencia hiciera lo que solo Él sabe hacer: transformar lo ordinario en sagrado, y lo roto, en testimonio de esperanza.
Y aunque la entrega formal fue en febrero de 2024, en nuestro corazón Sion comenzó a tomar forma desde noviembre de 2023. Allí fue cuando el Señor empezó a despertar un nuevo deseo en nosotros, algo que no venía de la lógica comercial ni de nuestros planes como emprendedores. Incluso llegamos a pensar nombres más comunes, como Pucón Suite o algo similar, pero algo dentro de nosotros nos decía que no era por ahí. El Señor inquietó nuestro espíritu y sentimos que esta casa debía tener un nombre con identidad, con raíz espiritual. Un nombre que diera gloria a quien había hecho todo nuevo.
Fue entonces cuando leímos este versículo, y comprendimos que Sion no era un nombre más, era una confirmación:
“El SEÑOR eligió a Sion como el lugar para su templo; quería que allí estuviera su hogar. Este será mi lugar para siempre; he decidido poner mi trono en este sitio.”
— Salmos 132:13-14 (PDT)
Y así fue como todo cobró sentido.
Sion no es un arriendo turístico. No es un negocio. Es un lugar donde creemos firmemente que Dios habita.
Cada persona que entra allí no lo hace por azar, sino por propósito. No sabemos qué vivirá cada uno, pero confiamos con todo el corazón en que el Señor les regalará una experiencia única, personal e íntima, diferente, según lo que cada alma necesite. Puede ser descanso, un reencuentro, paz, nuevos recuerdos, puede ser solo silencio, un respiro...
Sion fue pensado como un espacio de reencuentro para todo tipo de vínculos: padres con hijos, hermanos, amigos, primos, abuelos, esposos o familias que no necesariamente comparten lazos de sangre, pero sí un lazo profundo de amor. Creemos que familia también es quien elige caminar contigo. Y este es un lugar para todos ellos.
Cada rincón fue preparado con amor, con dedicación, con oración. En todos los dormitorios, baños y espacios comunes hay versículos bíblicos pensados para fortalecer, levantar, sanar. La decoración fue tejida con propósito, buscando crear un ambiente de armonía, belleza y refugio.
Así nació Sion.
Desde una crisis personal, desde un corazón rendido, desde un atraso que se convirtió en bendición. No fue planeado por nosotros. Fue elegido por Dios.
Un espacio donde Él hace lo que ama hacer: habitar entre nosotros, restaurar vínculos, sanar heridas, dar propósito, y si Él lo hizo con nosotros, sabemos que también puede hacerlo contigo.
Tal vez estés buscando un descanso. o quizás solo un lugar donde volver a respirar profundo. No sabemos en qué etapa de tu historia estás, pero sí sabemos algo con certeza: Dios sigue usando espacios para encontrarse con las personas.
Porque en Sion, no se trata de llegar a un lugar, sino de permitir que Dios te encuentre en el camino.

0 comentarios